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Alvaro Giménez Ledo (@videoblogdelresidente)

Residente Enfermería Familiar y Comunitaria


Sábado por la mañana, Juan se despierta y pone rumbo al bar de Paco, a unos 15 minutos de casa, un típico bar de barrio, oscuro y un lugar donde refugiarse del mundo; de los de entrar para olvidar. Hoy sería un día especial, pero especialmente malo. Es el cumple de su hija, Paula con la cual no se habla desde hace año y medio. Entra y se sienta.

Habitualmente son tres medianas, acompañadas del menú del día ya que no cocina desde que vive solo. Esta vez serán seis medianas, y un par de chupitos. Paco sirve lo que puedas pagar y pese a lo que diga Juan, él sabe que no son habitualmente tres.

No le quedan suficientes monedas para un medio menú y juega el resto en la máquina tragaperras. Se marcha hacia casa… Rutina diaria, casa-bar-casa, condena elegida por la separación de su mujer, de su familia y del mundo.

La falta de glucosa y de la resistencia a la insulina que padece por haberse cuidado de menos, le llevan a sufrir una caída; un golpe en la cabeza y sangre, la suficiente para que sea escandalosa y que la gente llame a la ambulancia.

Acude directo al box de politraumatizados, le atiende Rosa, Residente de medicina o mejor, R1 de Anestesia para valorar el estado general de nuestro paciente. Aquí es donde entro yo, como residente de enfermería, que le realizo la acogida previa a la valoración por el médico. Bata, ropa en la bolsa, vía y analítica. Lleva la cabeza cubierta por una gasa y esparadrapo. Parece una buena compresión, obra de los técnicos de ambulancia.

Le acompaña su compañero de piso, Pedro, de edad igual de avanzada que Juan pero con mejor aspecto que él. Vive con él desde hace un año, con otra historia que contar sobre la depresión que sufre desde que falleció su madre. Sumergido en la iglesia en vez de la bebida para superar su perdida.

Me cuenta preocupado que acude a acompañar a Juan por no sentirse culpable de que esté solo. Aunque resalta su preocupación en Juan por el tema de la bebida, el juego y el tabaco. Me ruega que le meta miedo para que deje estos excesos. Lo que Juan no sabe es que estos excesos no son causa, si no consecuencia de un capitulo que no ha conseguido cerrar.

Analítica cursada, le pasamos al box para que sea valorado por Rosa. El olor es muy desagradable, característico de personas que tienen consumo de riesgo  mezclado con la poca frecuencia de la ducha.

Descarta afectación neurológica, solicita una placa y un TAC sin contraste para valorar afectación interna. Y a la vuelta de radiología, la residente destapa la cabeza, precisa de tres puntos de sutura que los pone en tiempo récord. Juan prefiere que no avisemos a nadie, que tiene problemas con su familia.

Pasado un tiempo prudencial, de menos carga asistencial, me siento con él. Me cuenta que ha sucedido; que sufre de depresión por la separación de su mujer y que “bebe un poquito” al día, que solo toma tres medianas para olvidar, come, y sobre las cinco de la tarde se acuesta, hasta el día siguiente. Añade que es un infierno darle tantas vueltas a la cabeza con lo mismo. Estuvimos un rato hablando…

-Quien sabe sobre todo esto que me cuentas?-

-Con todo esto que ha pasado, me he quedado solo. El medico de mi ambulatorio me recetó unas pastillas, pero no me dedica ni 5 minutos. No le interesa mucho mi historia, la última vez que fui ni me miró a la cara. La enfermera se limitó a ver mi analítica y tomarme la tensión, y ya no tengo ni familia ni amigos. Solamente tengo a Pedro, que vive conmigo y presencia mi condena.

Me limito a escuchar y callar, tratar de entender su testimonio y ponerme en su lugar. Parece un lugar más fácil de entrar que de salir. No tengo la solución a sus problemas, soy un enfermero de guardia y creo que hay más posibilidad de cruzarnos de nuevo por el hospital que por el barrio.

Llegan los resultados de analítica, placa y TAC. Se descarta hemorragia interna y se evidencia afectación del hígado. Toca redactar un buen informe, de estos que te cubran las espaldas y problema resuelto para Rosa.

-Lo dejaremos en el pasillo para pasar a otro paciente- Me dice Rosa en un tono lo suficientemente alto para que se entere Juan, Pedro e incluso Paco

Se dirige hacia Juan…

– Señor Juan, todo correcto, tiene que intentar dejar la bebida. Podría haber sido mucho peor todo esto. Además tiene usted el hígado muy tocado. Le voy a dar el alta. Debería usted visitar a su médico de cabecera-.

Antes de que cierre el informe me acerco a Rosa discretamente, le hablo de un servicio de atención a las personas con consumo de riesgo del hospital, que trabaja muy coordinado con la comunitaria y sus servicios. Que además he tenido la oportunidad de rotar con ellos y que Juan sería un buen candidato para derivación. Yo le haría las escalas pertinentes y podría redactar el informe que las incluya además de contar un poco el caso.

Rosa deja de escribir, se gira y me mira

-Desconocía que existiera este servicio, pero mira…yo soy residente de Anestesia en un box de politraumatizados. Las urgencias las sacamos como podemos los Residentes de medicina y aquí estoy sola. Desde arriba me piden que resuelva todo lo que pueda y que estando en sábado, no me entretenga con derivaciones que no sean realmente importantes. Ojala los residentes de enfermería tuvierais un espacio donde escribir informes, porque podrían ser muy útiles.- Me mira con compasión

Le quito la vía, llamo al celador y me quedo con Rosa y el resto de pacientes. Toca apagar otros fuegos.

Coste de la visita de Juan al sistema sanitario aproximado: 300-800 euros (ambulancia convencional, ocupación de una cama, vía, analítica, placa, TAC, atención de enfermería, medicina, TCAI, técnicos de ambulancia y celador).

 

Comentario reflexivo

Cada día que voy a una guardia en el hospital me encuentro algún caso que remueve mi ética y moral como enfermero de atención primaria. Este caso, le he llamado “la paradoja del sistema sanitario” por el bucle en el cual los pacientes entran y salen de las urgencias del hospital y son invisibles para el sistema.

Este es un caso muy interesante ya que desde la enfermería comunitaria podríamos hacer mucho. Pero creo que a veces nos centramos demasiado en las tres o cuatro enfermedades más prevalentes en la comunidad: Diabetes, hipertensión, obesidad y la dependencia de acudir al médico.

Creo que existe una necesidad muy importante de tejer una red que, en forma de mapa de activos nos comunique a todos los servicios, asociaciones y otras instituciones que puedan ayudar a otros problemas de salud, sobretodo relacionado con la salud mental.

En 8 meses que llevo de residencia, lo que más me ha llamado la atención ha sido toda la problemática relacionada con ansiedad y depresión en adolescentes, adultos y mayores.

Poca educación en redes sociales y sexualidad en los adolescentes que les lleva a perderse sus años de juventud, adultos que consumen drogas legales e ilegales por problemas no resueltos y personas mayores solas. Demasiado solas, que las lleva a dejarse en todos los estilos de vida.

También pienso que este proyecto de dar a conocer los recursos de la comunidad debería ser transversal y salir de los propios centros de salud, que realmente salgamos a la calle a hacer comunitaria. Que vayamos al hospital a informar de estos servicios, que formemos a profesionales y a las nuevas generaciones a hacer comunitaria. A salir, moverse, planificar, hacer y evaluar.

Cuánto dinero se ahorraría si hiciéramos atención primaria y no secundaria, terciaria o cuaternaria?

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7 respuestas a “La Paradoja del Sistema Sanitario

  1. Enhorabuena. Tú realmente encuentras aprendizaje de cada situación que atiendes. Habitualmente la “queja” de los y las residentes es lompoconque aprenden en las guardias.
    Como tutora tu incidente crítico también es una oportunidad de aprendizaje para residentes de mi unidad docente. Con tu permiso lo voy a utilizar.
    Ana
    Enfermera de Familia y Tutora EIR.

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      1. Buenas!!!
        Casualidades han hecho que hoy lea este blog, bonita reflexión….pero el problema es demasiado grande y depende de niveles muy superiores para que se pueda solucionar…. aunque cada vez hay más comunicación entre hospitales y primaria… queda muchisimo por hacer……
        Soy especialista en comunitaria, y ni siquiera tengo la oportunidad de trabajar de ello….. en urgencias se viven demasiados dramas familiares y sociales…. pero te informo que suele haber servicios sociales a los que se les puede avisar en estos casos (no se si 24h), pero los hay… con respecto a primaria… no se en qué comunidad trabajas, pero en Andalucía, los recortes han sido muchisimos y los profesionales… parte de ellos fueron allí a jubilarse……
        Los usuarios cada vez más exigentes, faltando al respeto, más agresivos, más demandantes…. y sabes? la mayoría de ellos solo necesitan que se les escuche…. Supongo que ya habrás tenido la suerte de que te agradezca tu trabajo, no solo por cumplir con las indicaciones médicas, sino por tratarlos bien, por brindarles una sonrisa, por escucharlos…. humanización de los cuidados……

        Te invito, os invito a los residentes de comunitaria que os impliqueis, que vayáis a institutos a dar charlas, que forméis grupos educativos en vuestro centros, programas de salud en colegios…. aquí tenemos mucho donde elegir…. solo son necesarios tiempo (que se que escasea) ganas e ilusión, que de eso no te falta.

        Gracias por compartir tu historia, sigue así, eres un gran profesional

        Le gusta a 1 persona

  2. Álvaro, muchas gracias por tu relato. Soy especialista de comunitaria desde 2014 y leer relatos como el tuyo me alegran esta mañana de sábado. No por el caso, que es tristemente habitual, sino porque sigue habiendo profesionales con ganas de creer en la comunitaria y hacer ese poquito más que supone la diferencia entre simplemente atender una patología o atender profesionalmente y con empatía a una persona con nombre, apellidos e historia. Para mí creer en la comunitaria supone luchar la mayor parte del tiempo contracorriente, contra ese sistema que hace que Rosa no tenga tiempo, que tus compañeros o uno mismo no tengais ganas de ir más allá de la pastilla para dormir o el “eso aquí no lo hacemos” y “eso no es mi trabajo”.
    Ánimo para seguir buscando las grietas en el sistema, y no olvides que hay aliados (como estos: obsaludasturias.com/obsa/wp-content/uploads/Comic-recomendacion-activos.pdf) y herramientas (ahora estoy terminando un curso de intervención grupal para tratar los problemas de la vida cotidiana con los pacientes).

    Un abrazo

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