Hablanos un poco de que ha sido para tí la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria

Haciendo balance…

Qué raro se me hace escribir esta entrada, cuando hace nada era el día que daba al “intro” en el Ministerio para convertirme en especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria. No diré que es un camino de rosas, porque estaría mintiendo, pero sí que es un camino que merece la pena de verdad recorrer.

Os voy a hablar de cómo han sido estos dos años en los que me he estado formando, y os voy a hablar desde mi experiencia, en mi unidad docente, que seguramente los que me leáis y hayáis sido residentes os parecerá diferente a la vuestra, y ojalá sirva para que alguno de los que no sabe qué hacer con su futuro se anime con la residencia.

Para los que no lo sepáis, yo soy residente en la Unidad Docente Noroeste de Madrid, en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, y concretamente, en el centro de salud de Las Rozas.

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Aquí vino la primera gran sorpresa, yo nunca había estado en un hospital como ese, es un hospital terciario, que cuenta con la última tecnología y varias unidades punteras en España, y el día que vi las Urgencias, donde hacemos las guardias, me quise morir, nunca había visto un servicio de urgencias tan grande y con tanto personal, no me sentía preparada, creía que me iba a venir grande, puesto que venía de trabajar en una residencia.

¿Como tenéis organizado el tema de las guardias?

En mi unidad docente hacemos bastantes guardias, 4 entre semana de 7 horas, y dos de fin de semana de 12 horas, una en hospital y la otra en un SAR de la zona (Servicio de Atención Rural). Así a priori parecen pocas, creedme, son muchas, MUCHÍSIMAS. Al final la vida social se reduce a la gente del hospital y del centro de salud.

¿Y como se organizan las rotaciones? ¿Existe algun profesional de referencia?

Los primeros meses se pasan en el centro de salud, es un poco toma de contacto, vas conociendo a los pacientes, a tus compañeros, y por supuesto, a tu tutor/a, que es con quién más tiempo vas a pasar, os vais conociendo y adaptándoos a trabajar juntos. No tenemos que olvidar que el titular de la plaza es el tutor, y nosotros estamos aprendiendo, creo que esa es la actitud importante a la hora de ser residente, entender que aunque ya hayas trabajado, esto es nuevo para ti, y hay que llegar un consenso con el tutor.

A mitad del primer año pasamos a las rotaciones hospitalarias, lo primero que he de decir es que es duro, es muy duro llegar a un sitio y tener que presentarse una y otra vez con las consiguientes preguntas: “hola, soy fulanita, residente” “ ¿pero los residentes qué sois, estudiantes?”…pero una vez que te has adaptado, te parecen increíbles. Sinceramente, al llegar a las rotaciones hospitalarias me di cuenta de que no sabía NADA, y me creía que si (palazo con la realidad).

En mi hospital se rota por traumatología, hospital de día médico, alergias, hospital de día pediátrico, consulta de ostomías, consultas de respiratorio, PAPPER,  unidad de endocrinología y nutrición, y la

 joya de la corona, la unidad de heridas crónicas, que es referente a nivel nacional.

No os voy a hablar de cada rotación porque esto sería larguísimo, pero si quiero hablaros del servicio de endocrino, donde las enfermeras manejan a los pacientes con diabetes con total autonomía, tanto el manejo de bombas de insulina, como las plumas de insulina de toda la vida, sensores..etc. Y el servicio de nutrición, que hace una labor increíble no solo con pacientes en proceso de adelgazamiento, si no con pacientes que van a entrar a quirófano o por diferentes circunstancias han perdido peso, enseñándoles la alimentación y suplementación adecuada.

Y por supuesto si quiero hablaros de la unidad de heridas crónicas. Está gestionada directamente por 3 enfermeras que trabajan mano a mano, de igual a igual con el servicio de cirugía vascular y dermatología. Ahí se ven las heridas con evolución tórpida, que se derivan del

IMG_20180930_133502centro de salud o del propio hospital, y de verdad que no hay palabras para describir el servicio. Usan técnicas prácticamente estériles, utilizan el concepto TIME y se aseguran de que te vayas con él claro. Se utilizan los sistemas PICO y VAC, sin olvidarnos del perfecto uso que le dan a cada apósito, exprimiendo hasta el final sus posibles usos. Es una unidad de referencia nacional y rotan residentes de toda España.

Ya una vez terminadas las rotaciones de primer año, se vuelve al centro de salud, y ahí se ve un cambio radical, te ves mucho más seguro, no dudas tanto, incluso das tu opinión en consulta. En este periodo yo noté que las enfermeras del centro de salud se fiaban de mí, me preguntaban sobre heridas, para ver lo que yo haría. Aquí ya empecé a estar cómoda de verdad.

Y unos meses después comienzan las rotaciones extrahospitalarias de segundo año, en mi unidad docente se rota por hospital de día de salud mental, salud mental, matrona, trabajador social, responsable de enfermería, CAID (Centro de atención integral a drogodependientes), planificación familiar, salud pública y el ESADP (equipo de soporte de atención domiciliaria de paliativos)

De las rotaciones de segundo hay que destacar el ESADP, en el que va un equipo de médico y enfermera para dar asistencia al enfermo paliativo y la familia, y manejan el dolor y las emociones de forma que el paciente esté lo más cómodo posible. Es una rotación interesante, puesto que la atención al final de la vida en ocasiones la tenemos un poco olvidada, la muerte es un tema tabú, y nos incomoda que un paciente nos diga que sabe que se va a morir y que quiere saber cuánto le queda.

Luego ya volvemos al centro de salud, donde alternamos alguna guardia de SUMMA (de las que ya hablaré en otra entrada) donde terminamos la residencia.

¿Con que te quedas de tu experiencia como residente?

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El balance final, como no puede ser de otra manera es más que positivo. Es duro, como ya he dicho, ser siempre la “mochila” de alguien, ir pegado a un profesional día a día no siempre es cómodo, y hay momentos malos. Pero compensa, a mí me gustaba la enfermería, pero ahora me apasiona, creo que tenemos la profesión más bonita del mundo, y por supuesto la especialidad de Enfermería Familiar y Comunitaria es la más completa, atendemos a pacientes de todas las edades, múltiples patologías, y en diferentes situaciones a su etapa vital. La Atención Primaria es la base del sistema sanitario, y pese a que se la intenten cargar (permitiendo que se use como lugar de retiro de profesionales), a los que nos gusta y creemos en ella, la especialidad resulta ser la mejor época laboral de tu vida, nunca vas a aprender lo mismo ni te vas a sentir tan bien.

Yo hace 6 años, cuando hablaba con Belén (mi otra mitad en Tiritas y Vacunas) y ella quería la primaria, no la entendía, ahora agradezco cada día haber escuchado sus experiencias porque me dio tanta envidia que quise hacer lo que ella. Y por supuesto agradeceré siempre a mi tutora, Raquel, que ha sido un ángel en mi vida, que me ha hecho inolvidable cada momento en este camino y que sin ella, nada de esto habría tenido el mismo sentido.

Muchas gracias

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